Hace tan sólo unos días que he tenido la oportunidad de poder conocer a una pareja Británica entrañable, que lleva afincada en Albox, Almería, desde el 2.001.
Son John y Muriel Burns, de 82 y 70 años, respectivamente. Nos reciben en su casa ubicada en pleno Valle del Almanzora, rodeados de miles de viviendas habitadas por muchos “paisanos” naturales del Reino Unido.
El motivo de mi visita es para que me cuenten su historia. El 22 de Diciembre de 2.009, no les tocó la lotería, si no, todo lo contrario.

John y Muriel Burns
A primera hora de la mañana unos agentes de la policía local de Albox, les entregaban la notificación de demolición de su vivienda. Un papel oficial, que también tuvieron que firmar otras 8 familias británicas de la zona, en su mayoría jubilados. Es en ese momento, cuando conocen que su vivienda se encuentra “fuera de ordenación”, o lo que es lo mismo, son “ilegales”, para la Junta de Andalucía, mientras que tiene su licencia municipal, por parte del Ayuntamiento de Albox.
Y es precisamente al alcalde de este Ayuntamiento a quien la Justicia le ha “pasado la pelota”, para que acate las ejecuciones de las sentencias dictadas por el Juzgado Contencioso Administrativo de Almería.
Lo que sí hay que recordar, es que, es la Junta de Andalucía, la que en el año 2.002, comienza a impugnar licencias al considerar que muchas de ellas, “no se habían dado de acuerdo con la legalidad”.
Podéis imaginarios el estado de shock en el que se encuentran desde entonces este grupo de Británicos, casi octogenarios, que un día decidieron venderlo todo para “retirarse” plácidamente a una de las zonas donde el ansiado Rey Sol, regala su cálido abrazo casi los 365 días del año.
Desde el “mazazo emocional” que supone el que te informen que te quieren demoler tu casa, me reciben los Burns, cariñosamente en su “villa”.

Burnsite, es el sueño que siempre habían deseado Muriel y John. Acompañados por Sandy, una pequeña perrita que les acompaña en cada paso, disfrutan, como pueden, los que podrían ser sus últimos días en Albox, si nadie lo remedia.
Y digo, si nadie lo remedia, porque políticamente, el balón, se pasa de un bando a otro. Nadie quiere reconocer el error y lo más grave, es que son cerca de 11.000 los afectados sólo en la comarca del Valle del Almanzora; los que viven en una casa ilegal, según la Junta de Andalucía.
El Presidente del Gobierno Andaluz, Pepe Griñán, reconoció al respecto que el derribo de las viviendas de Albox, se debe a las denuncias formuladas años atrás por la Junta. Unas palabras que no concuerdan con las manifestaciones del propio delegado de Ordenación del Territorio de la Junta en Almería, al indicar que: “la administración autonómica, se limitaba a “auxiliar” a la justicia, que es la responsable del derribo”.
Es evidente que la situación es muy bochornosa y daña seriamente la imagen de nuestro país. Los Ingleses la califican como “escandalosa”. De hecho, son muchos los rotativos Británicos que han plasmado las tremendas historias de sus compatriotas. Y el mensaje ha sido muy claro: “que no se les ocurra comprar una vivienda en España, si no quieren terminar como ellos”. La imagen de los Mártires de las demoliciones la encuentran en los Prior, otra pareja Inglesa que no corrió tanta suerte y que vio impotente cómo unas grúas rompían en mil pedazos el esfuerzo de toda una vida. Eso ocurrió hace dos años. Ahora viven desde entonces en lo que era el garaje y a la espera de una indemnización que no llega.
Todos los afectados, se han unido y han formado la asociación AUAN: “Abusos Urbanísticos Almanzora No”. Me cuenta Maura Hillen, su presidenta, que la asociación nace para buscar una “situación legal a sus viviendas”.

Maura Hillen
“Cuando nosotros las compramos, todo estaba en regla. Hemos pagado nuestros impuestos, las tasas, todo estaba en orden”…
Estafados, engañados y asustados por lo que depare el futuro. Así se encuentran los cientos de afectados por lo que podría ser un fraude inmobiliario de tamaño descomunal. Desde AUAN no paran ni un minuto en buscar soluciones a todos los niveles. Concentraciones, manifestaciones, reuniones, entrevistas… todo lo que hagan es poco para frenar en seco la acción destructora de las máquinas demoledoras.
A la espera de las novedades, muchas familias como los Burns, viven con angustia las horas. Sólo esperan que “un milagro”, evite un trágico desenlace.
John, nos enseña su casa. “Es preciosa”, me dice con cierta tristeza mientras se queda mirándola fijamente. Suspira y sentencia: “Mi mujer y yo hemos venido a vivir aquí hasta el final. Si nos quitan la casa, moriremos con ella”.
A John, Muriel, Maura y Patricia, les agradezco sinceramente el tiempo que nos dedicaron el día que fuimos a “plasmar” sus historias. Sólo deseo que ellos y el resto de afectados cumplan, felizmente, sus deseos de poder vivir tranquilos en esta tierra.
Seguiremos muy de cerca los acontecimientos en los próximos días.


















Hola Ricardo, gracias por su mensaje y apoyo. ´No podía encontrar vista de la entrevista cuándo salió. Soy tonta por el internet!
Un abrazo,
Patricia, Maura y los Sres. Burns.