Tranquilos. No se trata de que un número de feligreses hayan cambiado sus votos, o el párroco haya visto en otras creencias el inicio de su Fe.
Hablo de la Iglesia que se encuentra junto a las salinas del Cabo de Gata. Ese edificio que la humedad, el salitre y el paso del tiempo, ha dado un toque “especial”… Es el símbolo de la zona. La imagen que cada visitante quiere recordar en su cámara fotográfica. La que hemos visto en muchas tarjetas turísticas promocionando la zona y la provincia. El escenario idóneo para hacer un reportaje de boda, o simplemente, el acceso prohibido a un lugar que encierra el misterio en su interior…
¿Quién no ha visto hasta hace poco tiempo un cartel que anunciaba la próxima restauración del Templo?. Pues creo que llevará tiempo su reconstrucción. El cartel ha desaparecido y tampoco hay una administración que tome las riendas del proyecto de remodelación, al menos, de momento.
Hace unos días, un vecino que vive en el Cabo de Gata, me envió un escrito donde cuenta la historia de este templo y la situación actual en la que se encuentra. Aportando fotografías, podemos observar, la dejadez absoluta de una iglesia, que guarda en su patio interior un camposanto. Doy Fe, de que no está “habitado”. Lo pude comprobar personalmente.
Si uno observa detenidamente la construcción, da la sensación de que cualquier golpe de viento, o el simple hecho de apoyarte en una de sus paredes, provocaría una desgracia.
Francisco Javier García, el vecino que me remite el escrito, y bajo el título: “La Iglesia de las Salinas ha perdido la Fe”, nos invita a conocer un poco la historia de esta iglesia abandonada:
“Tal vez les pueda resultar paradójico pero es real. La iglesia de Las Salinas ha perdido la fe. Y así lo demuestra el hecho de que hace ya casi un mes se desplomara la cruz que coronaba la torre del campanario. Esa cruz que mi abuelo Joaquín siempre contaba como él junto a otro hombre colocaron atados a cuerdas. Y esa cruz caída que se une a las cornisas que también se desplomaron o están a punto de hacerlo, a los matorrales que brotan desde hace años de entre los muros y a un campanario que está cada día más inclinado. Por tanto, ¿la situación es como para acabar perdiendo la fe o no? Claro que teniendo en cuenta el calvario que lleva viviendo la iglesia en los últimos diez años no me extraña.
A lo mejor muchos no lo recuerdan y otros seguramente lo ignorarán, pero hace ya diez años que la iglesia de las Salinas de Cabo de Gata se vio sometida a un proceso de compra-venta y seis desde que cerró sus puertas por el supuesto peligro que suponía para las personas el mal estado del edificio. Y lo que ha ocurrido desde entonces se puede resumir con una palabra: nada.
Bueno, algo sí que ha pasado porque las gentes de Las Salinas, los salineros, hemos visto durante este tiempo como el templo abría sus puertas a los rodajes cinematográficos o publicitarios y a alguna que otra boda de postín al tiempo que a nosotros se nos prohibía el paso. Ya saben ustedes el dicho: ‘Poderoso caballero Don Dinero’. Pero, aparte de eso, nada.
Así que, de este modo, no me extraña que iglesia de Las Salinas haya perdido la fe. La fe en una clase política y en unas instituciones que no dudan en usar este icono de la provincia como imagen para ferias, carteles y catálogos pero que llevan una década ignorándola y contribuyendo a su abandono. Les aseguro que es un orgullo ver a nuestra iglesia como emblema de la provincia pero yo me pregunto, ¿no se le cae a nadie la cara de vergüenza de presumir de un edificio al que están dejando morir lentamente?
Y tampoco me extraña que haya perdido la fe en unos propietarios que han invertido más en pleitos, dimes y diretes que en tratar de evitar un deterioro que puede convertirse en irreversible si no se toman medidas de forma urgente. Y cuando digo urgente, quiero decir urgente. Y hago hincapié en este tema porque la gente de Las Salinas hemos tenido que sufrir durante dos largos años la visión de un humillante cartel en el que se anunciaba la ‘próxima rehabilitación del templo’. Un cartel que, descolorido de ponientes, salitre y solaneros, por fin alguien retiró hace un par de semanas.
Yo he visto con mis propios ojos como los trabajadores se encargaban de reforzar los muros del templo y como encalaban todo el edificio para que luciera igual de brillante que las garberas de sal. También he visto como los vecinos aportamos todo lo que pudimos para arreglar las goteras del inmueble y he vivido bautizos, comuniones, bodas y funerales de familiares y amigos en una iglesia que tres generaciones de salineros hemos mantenido en pie. Sin embargo, ahora la legislación nos castiga a mantenernos ajenos a ella mientras contemplamos como se desmorona piedra a piedra algo que con tanto mimo y esfuerzo levantaron y cuidaron nuestros ancestros.
Por todo ello, sólo me queda la voz y la palabra para gritar desesperadamente que la iglesia necesita una intervención urgente por parte de quién sea. Y la necesita ya. Y lo gritaré y lo escribiré todas las veces que sea necesario y ante quien sea. Tantas veces como hice sonar una campana que ya solo rechina en mis sueños, pero que sueño con volver a escuchar.
Y lo haré porque se lo debo a mis vecinos de Las Salinas: a Marita, a Rafael, a Josefa Ropero, a ‘Manolín’, a la prima Ángeles, al ‘Mota’, a Juan el de Pedro, a su hermana Carmela, a Loli, a Susana, a Moisés, a Carmela la de Cándida, a mi tía Ángeles, a mis hermanas, a mi madre y a todos aquellos salineros del Cabo de Gata de los que esta provincia parece haberse olvidado al tenernos condenados a la inexistencia y al consiguiente abandono.
Y también se lo debo a mi padre, que ha sido el último de los nuestros que se ha marchado de este mundo con la tristeza de ver como simplemente por un incomprensible abandono se va desmoronando sin remedio todo aquello por lo que lucharon”.




















¿ Que ocurre en Almeria con su patrimonio ? ¿ Es que los políticos de Almería quiere n borrar un pasado que no le es agradable destruyendo o dejando que se desmorone todo aquello que pueda recordar otros tiempos ? Si esto es así craso error se está cometiendo pués un pueblo sin pasado está llamado al obstracismo y a la desaparición pués pierde una de una cosa muy importante como son las señas de identidad,y esa iglesia para mí es uno de los edificios más paradigmáticos de la provincia,por el enclave,por la arquitectura,y porque es un edificio que destaca sobremanera, al no tener ninguna construccion alrededor, con un fondo de cielo siempre azul y unas condiciones de luz solar excepcionales,destaca sobremanera.Almeriense no te dejes llevar por los cantos de sirena de la sociedad actual y lucha para que no se pierda todo aquello que al fin y al cabo ha dado forma y carácter a lo que tu eres
Izquierda Unida propone comprar la iglesia de las Salinas (Almería) antes de que se venga abajo:
http://www.ideal.es/almeria/20091204/almeria/propone-comprar-iglesia-salinas-20091204.html
La Iglesia es un símbolo, quizás, el que mejor define al Parque Natural. Es una pena que nuestro patrimonio, no sea sensible a los habitantes, y a quienes nos representan en las distintas administraciones.
Las Salinas, ha contribuido al desarrollo y mantenimiento del Parque Natural. Gracias a la apuesta de la familia Acosta, hoy también existen la población de Cabo de Gata y Las Salinas.
La infraestructura creada para la expl0tación de la sal, a principios del siglo XX, por la familia Acosta, culminó con la construcción de su Iglesia.
Mi apoyo a su restauración. Me uno a la voz de mi paisano Francisco Javier.
Ángel