No hay nada más relajante que poder disfrutar de la brisa del mar, mientras paseas durante tus días de descanso, junto al azul Mediterráneo que baña las costas de Almería.
Tengo como costumbre algún fin de semana que otro, de caminar por el Paseo de Ribera, que une la Rambla del Río Andarx, con la Universidad de Almería. Y no soy el único que lo hace. Son muchas las personas que aprovechan esta zona, para correr, ir en bicicleta o en patines, o simplemente pasear…
Pero a pesar del hipnótico movimiento de las olas del mar, unas “visiones” un tanto alarmantes, perturban la mirada del asistente al lugar. Hablo del deterioro físico del paseo.
Desde que fuera inaugurado en 2.003, el paso del tiempo, el óxido y el vandalismo, han hecho que el escenario que conduce a la UAL por la Costa, sea alarmante y peligroso.
Además del evidente abandono de la conservación de la playa, el mantenimiento del paseo parece inexistente. Las barandillas que sirven de balcón al mar, están oxidadas y rotas. Algunas despedazadas y son muchos los tramos del terreno donde ni siquiera existen.
Los bancos donde sentarse para hacer una parada tras el ejercicio o la caminata, están mayoritariamente muy deteriorados. Llevan así bastantes meses, como el resto del mobiliario urbano de la zona.
Hace unas horas que he estado en el Paseo y he visto algo que me ha vuelto a sorprender: en este caso una farola, se encuentra completamente abatida en el suelo. Los viandantes pasan, lo miran y exclaman: “Seguro que se tira así un mes o más”.
Ciertamente, espero que no sea así. De hecho, he decidido denunciar con estas líneas el estado en el que se encuentra este “Paseo”. Son muchas las familias que en el fin de semana visitan este lugar, y desde luego, no me parece un lugar seguro. Lo digo por las barandillas, sobre todo. Algunas están tan deterioradas que no quiero imaginarme qué ocurriría, si algún niño tuviera la mala suerte de caer sobre ellas. Son como navajas y sólo mirarlas provocan un corte que ni la mayor dosis de una vacuna de tétanos, podría mitigar su infección.
Sé que las arcas de los Ayuntamientos no se encuentran en sus mejores momentos, pero sería conveniente pensar que en los próximos presupuestos se destinara una pequeña parte a esta zona, para “mejorarla.”
A bombo y platillo se anunció el año pasado que habían concedido al Ayuntamiento de la Capital la “Escoba de Oro”, en reconocimiento por la limpieza y gestión de residuos… Todavía me río al recordarlo. Sólo hay que darse una vuelta por cualquier parte de la capital para ver lo “limpio” que está todo. Bien es cierto que algunos ciudadanos no respetan el entorno, y tiran cualquier cosa donde primero pillan…
Señores del Ayuntamiento, tomen esa “escoba” galardonada y empiecen a utilizarla, que falta hace y mucha, antes de que la basura, por no decir “otra cosa”, nos llegue hasta el cuello.



















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